El castigo

Rincon de pensar

Podemos entender el castigo como toda reducción de la probabilidad futura de emisión de una respuesta como resultado de la presentación de un estimulo con una respuesta.

Antes de aplicar un castigo siempre debemos de verificar si realmente, ante la imposición de castiga, habrá una reducción de la probabilidad de emisión. Además la sanción debe ser consecuente con la respuesta que se intenta reducir, que responda a cierta lógica.

De todos modos debemos saber que el castigo no elimina una conducta, sino que la reprime. Además, el castigo suele crear más respuestas en el organismo, como es la ansiedad o el miedo condicionado.

Tipos de castigos

Reparar el daño: Significa hacer que el niño tome conciencia de que lo que ha hecho es incorrecto y que debe hacer un esfuerzo por corregirlo. Por ejemplo, pedir al niño que se disculpe con otro niño cuando le ha golpeado. Si el niño sabe que a una falta le seguirá un trabajo o un pago por subsanarla, evitara romper esa norma. Este tipo de castigo puede ser utilizado a partir de los 3 años.

Perder un privilegio o una posesión : Por ejemplo si un niño no respeta alguna norma y se porta mal, pierde el derecho de salir a jugar con sus amigos, o se le puede quitar un  juguete que le gusta mucho. Este tipo de castigo se puede utilizar a partir de los 2 años y medio.

La penitencia: Esta técnica consiste en interrumpir el comportamiento negativo del niño. Es parecida con la privación de privilegios, solo que, por ejemplo, en lugar de quitarle al niño el juguete por portarse mal, consiste en retirar al niño del lugar donde está jugando. Por ejemplo si el niño esta insultando o pegando a otros niños en el parque, le retiramos de la zona de juegos y le dejaremos unos minutos apartado.

La asistencia física: Esta técnica tiene que utilizare si hemos agotado todas las demás, y consiste en acompañar al niño cogiéndolo del brazo a hacer su tarea o simplemente llevarlo al lugar que tiene que ir si el menor no hace caso. Cuando utilizamos esta técnica no gritamos, no mostramos enfado ni mucho menos no lo golpeamos. Por ejemplo si un niño ha tirado los juguetes o cualquier otra cosa de sus compañeros o suya y se niega recogerla, le acompañaremos a allí donde estos estén, le ayudaremos a agacharse y le guiaremos para recogerlas.

Una breve reprimenda: Debe darse en un lugar discreto y cara a cara. Además se deben utilizar palabras específicamente relacionadas con la falta cometida. Un minuto suele ser tiempo suficiente para exponerle nuestra desaprobación.

EL CASTIGO FÍSICO NO FORMA PARTE DE NINGÚN PROGRAMA DE APRENDIZAJE. ESTE TIPO DE MÉTODO APORTA ELEMENTOS NEGATIVOS A TENER EN CUENTA: PUEDE VOLVER A LOS NIÑOS AGRESIVOS, ENSEÑARLES VIOLENCIA, QUEBRAR LA INTERRACION POSITIVA QUE PUDIERA HABER ANTERIORMENTE. ADEMAS NO ES EL MEJOR MÉTODO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A TENER AUTOCONTROL NI A DISTINGUIR LO CORRECTO DE LO INCORRECTO  

Ventajas del castigo

Desventajas del castigo

Detención rápida de la conducta: el castigo utilizado con la máxima efectividad ofrece la ventaja de una detención rápida de una conducta y la reducción a largo plazo de su ocurrencia futura. Por ejemplo se debe tomar una acción inmediata para detener a un niño que se echa a correr por una calle con tráfico, en este caso, aparte de frenar el niño un regaño verbal y en voz alta puede resultar apropiado.

Reacción de escape: Los castigados pueden escapar como respuesta al castigo. Por ejemplo, el niño que ha sido regañado mucho hace su mochila con sus cosas y intenta marcharse. Otro ejemplo puede ser un estudiante al que se regaña reiteradamente: puede ponerse enfermo reducir sus asistencias o abandonar por completo la escuela.

Facilitación de la discriminación: Cuando el castigo va acompañado con estímulos claramente discriminatorios como instrucciones y gestos, ayuda a los jóvenes a discriminar con más rapidez las conductas aceptables de las inaceptables. Por ejemplo si vemos al niño que está pintando la pared, le podremos mirar con el ceño fruncido decirle que eso no se hace y castigarle posteriormente. De esta forma cuando vea que fruncimos el ceño cuando lo miramos se dará cuenta que está haciendo algo mal.

Reacción de agresividad: El niño se puede volver agresivo en respuesta a los estímulos aversivos. Por ejemplo los niños pequeños, cuando los padres los pegan, trataran de golpear a su vez, o les pegaran a sus hermanos más pequeños. También se puede dar el caso de que la agresión no sea física, si no psicológica, de forma abierta, que es una manera más sutil: observaciones sagaces o el sarcasmo que pueda mostrar un maestro pueden ser expresiones de agresividad, aunque estén más  aceptadas socialmente.

 

Instructivo para los compañeros: El castigo de la conducta de un niño puede reducir la probabilidad de que otros niños presentes imiten ese comportamiento

Reacción de generalización: El castigo aplicado en la escuela pueden producir ciertas respuestas inesperadas. Por ejemplo si se castiga un alumno por hablar con un compañero, este puede dejar de hablar  durante un tiempo, incluso no hacerlo cuando realmente sea necesario, como por ejemplo si tiene que hacer alguna pregunta sobre el temario.

 

La enseñanza del acto castigado: por ejemplo, los compañeros pueden imitar aquellas conductas a las que previamente no les había prestado atención y que ahora han visto castigadas (engañar, hacer trampas, insultar, etc.) cuando el maestro o profesor no está cerca.

 

La creación de reacciones de los compañeros: el castigo también puede ocasionar el apoyo o la simpatía de los compañeros de clase hacia el niño castigado, lo que podemos llamar como el efecto desvalido.

 

La provocación de autoaseveraciones negativas: el uso reiterado del castigo puede influir de modo negativo en las afirmaciones que haga el niño sobre sí mismo o sobre su ambiente. Después de recibir un castigo es muy probable que el menor diga cosas negativas sobre si mismo y sobre todo si los estímulos aversivos se dirigen directamente al niño y no a la conducta indeseable que ha presentado. Por ejemplo si un niño rompe algo, en lugar de decirle que lo que ha hecho está mal, le decimos que es malo , nos dirigimos a él y no a su conducta, si hacemos esto el niño va pensar que es ¨es malo ¨

 

Aplicar el castigo porque es lo más fácil: como autoridad, nos podemos acostumbrar aplicar el castigo porque es la técnica más fácil, la comodidad como educadores o como padres, aunque no lo parezca o no debería ser así, a veces pasa por encima de lo ideal